Valdenazar o el precio de la mirada fascinada de un niño al ver por primera vez los cráteres de la Luna

NP 10 04 2017

Desde que el Ayuntamiento de Yebes inauguró esta instalación con las Perseidas de agosto, cerca de un millar de personas han descubierto ya los secretos que esconde el Universo


Sofía había llegado con sus progenitores sobre las diez y veinte de la noche del sábado al Punto de Observación Astronómica de Valdenazar. A esa hora la concurrencia ya se agolpaba en el corredor que la organización había dispuesto para ordenar la actividad. Llevaba algo más de un cuarto de hora en la cola y comenzaba a impacientarse. Nerviosa, no paraba de preguntar: “Papá, ¿cuándo nos toca?”. Casi sin darse cuenta y atenta a las explicaciones del speaker, que amenizaba la espera, llegó su turno. De la mano de su padre Andrés, se dirigió al primero de la media docena de telescopios, que estaba al mando de José Carlos y que el Ayuntamiento de Yebes y AstroYebes habían apostado para la ocasión. Al otro lado del ocular le esperaban las planicies, mares y cráteres de una Luna inmensa. Con ese halo de encantamiento que desprende. A sus 8 años, era la primera vez que veía tan de cerca los accidentes de la superficie lunar. Y no pudo más que exclamar: “¡Madre mía, qué bonita es!”.

Más de 150 personas desfilaron en esta ocasión por la observación astronómica de abril, la tercera de este periplo que se repite mes a mes y que se prolongará hasta las Perseidas de agosto. Esta vez con el cielo primaveral como testigo, que fue menos generoso que el que se hizo visible en la quedada de marzo, decenas de familias enteras pudieron explorar la bóveda celeste a pesar de la luminosidad que irradiaba una Luna casi llena, que se descubrió espectacular para el público. Pero a cambio disfrutaron de una visión magnífica de Júpiter y sus franjas de gases. Al estar en oposición, el gigante planetario se pudo ver en toda su plenitud, a apenas 666 millones de kilómetros de distancia a la Tierra, que será la más cercana que alcanzará en trece meses en su movimiento orbital alrededor del Sol.

Desde que el Ayuntamiento de Yebes estrenó el verano pasado el Punto de Observación Astronómica del bosque de Valdenazar, cerca de un millar de personas han descubierto ya los secretos que esconde el Universo. Muchos de ellos, incluso han repetido la experiencia en más de una ocasión. “Esa mirada de fascinación de los niños al avistar por primera vez la Luna o los anillos de Saturno no tiene precio y es lo que da sentido a esta actividad”, atestigua Miguel Cócera, que admite que la mayoría acuden a la cita con curiosidad y se marchan “con ganas de más y un estupendo sabor de boca”. No obstante, el alcalde de Yebes aprecia el “efecto llamada” de una actividad lúdica y didáctica “con la que estamos logrando hacer cantera”. Se refiere a las familias que acuden con sus telescopios domésticos para que los miembros de ‘Astropirados’, la asociación que colabora con AstroYebes en el desarrollo de esta actividad, puedan calibrarlos después de estar olvidados durante años en un rincón del trastero. “Son madres y padres que, de repente y atraídos por la convocatoria, han recuperado como por ensalmo el interés que un día tuvieron por la astronomía y quieren contagiárselo a sus hijos”, opina.

Quedaban pocos minutos para las once menos cuarto cuando el público se aprestaba a vivir uno de los momentos más emocionantes de la noche. Muchos no olvidarán ese minuto y medio mágico en el que la multitud se giró para dirigir la mirada hacia el Norte. A 400 kilómetros de altitud, estaba a punto de hacer acto de presencia la Estación Espacial Internacional con esa resplandeciente estela que muestra en ese tránsito interminable en la órbita terrestre. Puntual como un reloj y a 15 grados de inclinación sobre la línea del horizonte, regaló a los presentes un instante único a una velocidad vertiginosa de más de 27.000 km/h. “Fue sensacional ver a  la multitud prorrumpir en un aplauso espontáneo tras el paso de la ISS, cuyo brillo se fue apagando poco a poco”, comenta Cócera. Tal vez sabiendo que en el interior viajaban los seis astronautas que en estos momentos trabajan en la misión espacial.

Habrá que esperar un mes y medio para asistir a la siguiente cita de las observaciones astronómicas de Valdenazar. Será el próximo sábado 27 de mayo, con unas condiciones más propicias que las que se dieron en este último, ya que en el cielo habrá una Luna en fase nueva. Será la cuarta convocatoria de estos encuentros nocturnos con los planetas del Sistema Solar y las estrellas de nuestra galaxia.

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